Hipocresía, falsificación de la verdad
La integridad es ser totalmente transparentes. Y no sólo porque no ocultemos nada, sino porque llegamos a tener éxito en todo lo que hacemos. Se trata de honestidad en todas nuestras acciones, o sea, en nuestra actitud hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia Dios. La hipocresía es, verdaderamente, una transgresión al principio de integridad, y forma parte de la mentira. Aunque es una expresión fuerte, la realidad es que tendemos a ser hipócritas sin darnos cuenta.
¿Qué es la hipocresía?
"...Aparentan ser gente buena y honrada, pero en realidad son hipócritas y malvados. Son como una tumba pintada de blanco, que por fuera se ve limpia, pero que por dentro está llena de huesos y suciedad" (Mateo 23:27).
Para hablar de hipocresía debemos saber primero qué es una mentira. El diccionario nos dice que "mentir es decir lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa". Entonces la hipocresía es una mentira, pues nos lleva a aparentar algo que no somos y que no sentimos.
Para ser hipócrita no hay que hacer un gran esfuerzo. Con un gesto, una expresión, o un cambio en nuestra voz, ya podemos estar mintiendo; y el problema es que lo hacemos con frecuencia, inclusive sin pensarlo. Cuántas veces cuando te llaman dices, "Dile que no estoy", o cuántas veces elogias a una persona, por interés o para salir del paso.
Cosas como estas las hacemos con frecuencia a diario, y eso nos convierte en hipócritas. El problema es que la mentira (la hipocresía) se transforma en un vicio adictivo, del cual terminas por depender.
El inventor de la hipocresía "...el diablo siempre ha sido un asesino y un gran mentiroso. Todo lo que dice son solo mentiras, y hace que las personas mientan" (Juan 8:44).
"¿Así que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?" (Génesis 3:1).
Desde el principio del mundo, y aún antes de que existiera, el diablo ha sido un hipócrita. Al punto que llegó a creerse mejor que Dios, y organizó un golpe de estado a Aquel que lo creó. En el Génesis, empezando, se hizo el loco, y le hizo una pregunta a la mujer con la intención de confundirla, aún sabiendo que eso no era lo que había mandado Dios.
El mejor trabajo del diablo es mentir, y él fue el creador de la mentira. Debido a la confusión de valores de nuestro mundo actual, la mayoría de las personas se tienen que valer a diario de las mentiras para sobrevivir. Eso le ha dado fuerza a la oscuridad, sobre la luz de Dios. En un mundo "yoista", ser auténtico, verdadero y transparente, se ha hecho ver como algo de tontos; pero nunca hay que olvidar que todo aquello que le agrada al mundo le desagrada a Dios (Romanos 12:2), y la verdad siempre triunfa sobre la mentira.
Las características de un hipócrita y las consecuencias negativas de la hipocresía
"...Porque todo lo que esté escondido se descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto, llegará a saberse" (Marcos 4:22).
Son características comunes de los hipócritas:
- No cumplir lo que prometen.
- No son lo que aparentan.
- Cuando hacen algo bueno, lo anuncian para llevarse el crédito.
- Dan esperando siempre recibir algo a cambio.
- No practican lo que predican.
- Viven de las apariencias.
La consecuencia final de todo esto es que ninguno de los propósitos que los movieron, ni de las apariencias que haya vívido quedarán ocultas. Todo en un momento determinado se descubre, las cosas caen por su propio peso, y llegará el momento en que Dios pida cuentas y haga justicia de todo lo que hagamos. Así que nadie se escapa, nadie podrá pasarse de vivo, porque al final quedaremos "todos" al descubierto.
Jesucristo, el Papá de la verdad, pone en evidencia a los hipócritas
"...Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mi nadie puede llegar a Dios el Padre" (Juan 14:6).
"Pero los que prefieren la verdad sí se acercan a la luz, pues quieren que los demás sepan que obedecen los mandamientos de Dios" (Juan 3:21).
"Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Juan 8:32).
El único verdadero es Dios. La mejor forma de arrancar la hipocresía y la mentira de nuestra vida es aprendiendo a decir la verdad, y quién mejor que Jesús que nunca dijo mentiras; Él dio ejemplo y no temió a ser transparente, y cumple con todas las promesas que nos ha hecho. Sólo con Jesucristo podemos aprender a ser verdaderos, y sólo Él nos dará la fuerza y la atención para no seguir viviendo una apariencia.

