Distracción vs. Propósito
En tu corazón puede haber un sentimiento sincero hacia el Señor, o un sentimiento que apenas se está formando en la medida que le vas conociendo. Tal vez un sentimiento que desea surgir, pero que por tus experiencias vividas no ha podido hacerlo. Hay un elemento, una condición en el ser humano que ayuda a que un sentimiento de amor sincero no crezca y no se fortalezca, este es la distracción. Es nuestra fiel compañera, siempre está a nuestro lado, y en mayor o menor medida, no se separa de nosotros, porque forma parte de nuestra naturaleza humana.
Josué, uno de los héroes del antiguo testamento, vivió las consecuencias de la distracción de una forma bien determinante. En Josué 9, vemos como este hombre, líder del pueblo de Israel, ungido de Jehová, se distrae y desobedece en una de las ordenes más importantes que Dios le había dado, la de no pactar con las tribus que habitaban la tierra prometida, sino por el contrario debía destruirlas. Esta distracción, al transcurrir de los años, trajo serias consecuencias al pueblo.
La distracción tiene la capacidad y la fuerza para sacarte del propósito que Dios tiene para tu vida, es capaz de hacer que te pierdas de momentos y experiencias que significarán una bendición para ti. Esto nuestro enemigo lo sabe muy bien, cada momento de distracción puede significar la pérdida de una bendición especial y significativa para nuestras vidas; y nos puede afectar en momentos como, por ejemplo:
- Cuando estamos adorando, y justo en ese momento una voz te recuerda que no hice tal o cual cosa; esa misma voz, tal vez, te hace pensar que es tonto levantar tus manos, o alzar tu voz.
- Un momento antes de salir a nuestras reuniones en la iglesia.
- Cuando tratamos de leer la Biblia.
- Cuando invertimos demasiado de nuestro tiempo en ver televisión, estar en Internet o participar de algún vídeo juego.
- Cuando nuestro líder o pastor nos está dando un buen consejo.
- E incluso cuando tenemos amigos que no fortalecen nuestra relación con Dios.
Estas son algunas situaciones, entre muchas otras, que de seguro puedes identificar.
Cada momento de adoración, cada momento de ministración, cada espacio de tiempo que inviertas en tu célula, en asistir a una reunión general en tu iglesia, cada momento que pases con un amigo que te edifique, es una oportunidad para que el Señor, tu Dios, se glorifique en tu vida. Es una oportunidad para que Él te hable, y ministre a tu corazón. Si le das cabida a la distracción entonces te perderás de esto, te perderás de ser ministrado por Él, de escuchar la voz de Dios y, peor aún, de recibir sus bendiciones para ti. Dios tenía un plan perfecto para el pueblo de Israel, y Josué con los príncipes, por estar distraídos y no consultar a Dios lo echaron a perder.
Dios te ha creado para que le adores de corazón, para que levantes tus manos, abras tus labios y le confieses cuanto le amas. Te ha creado para que puedas tener una comunión personal e intima con Él, que te permita conocerle de forma personal, pero este plan perfecto de Dios para tu vida, este propósito de Dios para lo cual te creo, se arruina muy fácilmente cuando en medio de la alabanza te distraes, cuando en el momento de la ministración, luego de un tema te levantas para ir al baño, o cuando la mayoría está orando y tú, sencillamente, ni siquiera estas participando. Cada momento es una oportunidad para ser ministrados.
No hace mucho, me sentí un poco inquieta por una situación que estaba experimentando. Estaba un poco impaciente porque no veía la respuesta de Dios, sabía que las cosas y menos eso que estaba pidiendo era algo de acción inmediata, pero aun así me impacienté. Un domingo como cualquier otro, escuchando una alabanza que ya había oído un montón de veces, el Señor habló a mi corazón, y lo hizo a través de la letra de esa canción que ya había oído antes. Y es que mi ser estaba atento al mover de Dios, yo estaba atenta a la adoración, a la ministración, porque sabía y sé, que si estoy al pendiente del mover espiritual seré tocada e influenciada por ese mover.
Dios quiere una relación intima contigo, te creó para que le adores, para que formes parte de Él y de su familia; te creó para que puedas crecer en el carácter de su Hijo que es Cristo Jesús, lleves a otros el mensaje de salvación y participes activamente en los diferentes ministerios de la congregación. Dios tiene un plan perfecto para tu vida, como lo tenía para el pueblo de Israel, no dejes que la distracción te lo arrebate.




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