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La Biblia dice que el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida. El bien y la misericordia están tras de ti todos los días, confiesa todos los días que crees y presientes que algo bueno te va a pasar hoy, debes creer que las bendiciones de Dios te persiguen, amplifica tu fe. En Mateo 25 del verso 14 en adelante, la parábola de los talentos nos narra la historia de un señor que se fue lejos repartiendo sus bienes a sus siervos conforme a sus capacidades. A uno de ellos le dio cinco talentos, a otro dos y al tercero de ellos le dio uno. Al regresar pidió cuentas de los bienes que les había dejado. El siervo que recibió cinco talentos, produjo cinco más. El que tenía dos talentos hizo dos más sobre ellos. Y el que había recibido un talento dijo a su señor: “conocía que eres hombre duro, que siembras lo que no segaste y recoges donde no esparciste”. Respondiendo su señor le dijo que era un siervo malo y negligente. Aunque esta parábola nos habla de dinero, el problema no es el dinero, sino la productividad. Creo que la vida no se mide en años, sino en logros. A veces no es el dinero que ganamos lo que nos da satisfacción, sino lo que hemos producido. Ten la conciencia y la conducta de una persona productiva. Para producir debemos tener algo, y para lograrlo debemos ver lo que tenemos en lugar de fijarnos en lo que no poseemos. Todos tenemos la obligación de producir. Algún día, Dios nos va a pedir cuentas de lo que hacemos con lo que nos ha dado. En una ocasión, el apóstol Pablo dijo que el día de su muerte estaba cercano. Un tiempo atrás, había sido llevado al tercer cielo. Y más adelante, la Biblia dice que él no sabía qué hacer, si escoger quedarse aquí en la tierra a causa de la obra o irse con Dios. Él escogió quedarse porque era productivo. En 2 Timoteo 4 dice que Pablo acabó la carrera antes de morir. ¿Cómo es posible que haya acabado su misión y le hayan sobrado días de vida? Él le ganó al tiempo. Regularmente, decimos que estaremos en la carrera hasta la muerte, pero Pablo nos enseña que hay que terminar la carrera antes de morir. Siempre debemos saber qué hacer, para qué lo hacemos, cómo lo hacemos y cuándo lo hacemos. Jesús dijo en la cruz del calvario que todo había terminado, porque era lo que Dios le había enviado a hacer. En la Biblia se habla de un hombre que conoció a Jesús antes de morir. Él tenía por objetivo: conocer al Mesías. Logró hacer lo que debía antes de morir. Pide a Dios años de vida para terminar lo que debes hacer. Debes ser productivo. A todas las personas nos da miedo algo. A mí me dan miedo las alturas. En Dallas con mi antiguo socio, nos subimos a una torre que tenía una esfera de vidrios, atrás de ellos había un balcón de hierro. Él se metió a ver esa esfera. Yo no quería porque sentía que me iba a caer. En otra ocasión, cuando estuvimos en Toronto con mi esposa, fuimos a una del as torres más altas del mundo. Al final hay un restaurante con pisos de cristal. Y ella subió y caminaba por el cristal muy tranquila. En cambio, yo estaba hasta abajo sentado esperándola en el parque. A la mayoría de las mujeres le dan miedo los ratones, y Walt Disney se hizo millonario con uno. ¿Cómo es posible que de un animal que para mucha gente es repugnante y le da miedo, a él le haya generado una empresa multimillonaria? Existen muchos temores, pero debes vencerlos. Analicemos el miedo del hombre de quien se habla en la parábola. Algunos dicen que no invirtió el talento porque temía perderlo. Pero no fue así. Este siervo declara que sentía temor de su jefe porque le consideraba duro y que segaba donde no sembraba y recogía donde no esparcía. Tuvo miedo del dueño que le confió el talento. ¿Qué has dejado de hacer por el miedo? Si no puedes con el miedo, cámbialo de lugar y adminístralo. ¿Tienes miedo de invertir por no perder? Pues cambia el miedo de lugar e invierte por el temor de quedarte siempre como estás. Si tienes miedo de seguir estudiando y sacar un post grado, cambia el miedo de lugar y estudia; porque lo que debería darte miedo es quedarte sin oportunidades de trabajo. Se ve muy fácil hacer las cruzadas, pero en el proceso da miedo. Cuando realizamos la primera cruzada sentí temor, mi mente empezó a decirme que no tenía una iglesia famosa y tampoco era conocido. Sin embargo, con todo y el miedo la hicimos. En esos momentos el problema no es el miedo como tal, sino la decisión que se toma ante él, porque si por el temor tomas una decisión correcta, te irá bien. Las decisiones que tomas son las que te traen el bien o el mal. Observemos de nuevo al hombre de la parábola, estaba culpando al patrón de los bienes que no hizo. La primera cosa que debemos ver es que lo que decía era una mentira, ya que su jefe le dio a cada uno conforme a su capacidad, y a su regreso pidió cuentas a las personas que les había dejado algo. En ningún momento llama a alguien a quien no dio nada para pedirle cuentas al volver. De la misma manera, Dios no te va a pedir cuentas de lo que no te ha dado, sólo de lo que te entregó. De hecho, cuida tu cuerpo lo más que puedas porque te lo dio el Señor y un día te va a pedir cuentas de él. La segunda cosa es que dijo que era un hombre duro. Pero alguien que es duro no se toma la molestia de conocer la capacidad que tiene cada uno de sus siervos. Ese no era un hombre duro, era un gran líder, repartió sus bienes entre sus siervos. Si alguien te entrega bienes que no son tuyos, nunca lo deshonres. Dios está buscando gente de confianza a quién darle dinero. Él te ha dado según tu capacidad y debes producir. Al final de la parábola dice que el señor mandó a quitarle el talento al hombre que no produjo nada más y que le fuera entregado al que tenía 10. Pregúntate si eres la clase de hombre que Dios puede confiar miles y millones, o por tu falta de honestidad Dios te puede dejar de confiar. Examina dentro de tu corazón si le has fallado al Señor en lo económico. Regularmente, quien pierde señala a la competencia, y la amargura saca lo que llevan por dentro. Si hay competencia y lo admites, tu empresa debe ser la mejor para tomar todo lo que puedas y lo que otros pierdan. Prosperas por lo bien que haces las cosas y por lo mal que lo hacen otros. A tu empresa llega la gente que has ganado y la que otros han perdido.
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